En edad escolar, más de 1 niño de cada 3 tiene sobrepeso.
De nada sirve presumir de ser la patria de la dieta mediterránea: en Italia, país cuya tradición alimentaria es considerada una de las más saludables del mundo, más de un niño de cada 3 es obeso. Lo revela un estudio presentado en la Expo 2015 según el cual la franja de edad más afectada va de los 9 años a la adolescencia.
Promovido por Artoi, la Asociación Italiana de Investigación y Terapias Oncológicas Integradas, en el ámbito del proyecto "Health on the move", pensado para prevenir la obesidad infantil en las escuelas, el estudio se llevó a cabo en las escuelas primarias y secundarias inferiores del Lacio. En total se involucró a más de 2.900 niños y niñas con edades comprendidas entre los 6 y los 13 años. Los datos recogidos pintaron un cuadro incluso peor con respecto a lo que cabía esperar según las investigaciones realizadas en el pasado. En particular, el 29,3% de los estudiantes de las escuelas primarias del Lacio resultó obeso. El problema incide aún más en edad adolescente, cuando el 33,6% de los estudiantes es obeso, en gran parte chicas.
A agravar aún más la situación está la conocida asociación entre obesidad en edad pediátrica y obesidad en edad adulta.
Los adolescentes obesos, en efecto, corren el riesgo de arrastrar sus problemas de peso también a la edad adulta.
Según los expertos, todo esto puede evitarse solo enseñando a los chicos a garantizarse una alimentación correcta, eliminando los malos hábitos en la mesa y abandonando un estilo de vida sedentario.
El coste de una prevención basada en un enfoque de este tipo es limitado, mientras que sus beneficios son elevados: con una inversión estimada de 17 euros por persona podrían salvarse cada año 150 mil víctimas de las consecuencias de la obesidad, desde la diabetes a las enfermedades cardiovasculares, pasando por el cáncer.


