Aquí tienes la respuesta y cuándo debe evitarse
Investigaciones científicas modernas han evidenciado que se trata de un mito. Atención, sin embargo, no es así para todos. ¿Confundido? Ahora te lo explico bien todo.
Todos sabemos bien lo saludable que es comer fruta cada día. Los expertos sugieren incluso 5 porciones diarias (¿cuántos de nosotros respetan realmente esta "regla"?). Obviamente se trata, según nosotros, de un consejo equivocadísimo. De hecho, las sustancias más nobles de los frutos se encuentran en las semillas, que no comemos.
El fruto que ingerimos es solo agua, azúcares y un poco de fibra.
Si nos equivocamos en el momento del día en que comemos la fruta, corremos el riesgo de estimular demasiado la insulina, de aumentar de peso y de elevar el colesterol. Esto está demostrado por numerosos estudios científicos.
Hay, por ejemplo, quien considera que hincha el vientre y quien dice que dificulta perder peso. Todo esto nace del hecho de que la fruta contiene oligosacáridos y fibra, dos componentes alimentarios que ralentizan el tránsito de la comida en el intestino.
Estadísticamente, el mejor momento es el desayuno, y debe comerse, no beberse (nada de zumos o exprimidos, especialmente si son envasados), y posiblemente acompañada de un poco de fruta seca sin sal. Las grasas de la fruta seca impedirán que los azúcares de la fruta estimulen demasiado la producción de insulina.
Algunas personas pueden comer fruta después de almorzar sin aumentar de peso, pero hay que valorarlo caso por caso.
¿Quién debe evitar la fruta después de las comidas?
Como te decía, algunas personas deben evitar comer fruta después de las comidas para evitar el agravamiento de los síntomas asociados a su situación. Si no entras en estos casos, tienes vía libre:
- Colitis ulcerosa: es una enfermedad inflamatoria que afecta al colon-recto. Las causas no se conocen aún pero, según los expertos, podría tratarse de un problema autoinmune y genético. Es una enfermedad crónica que alterna estados de actividad con otros de inactividad. En el primer caso, a veces puede ser necesario incluso el ingreso hospitalario. Los síntomas, en cualquier caso, varían mucho según la gravedad de la inflamación: pueden presentarse diarrea con moco y sangre, calambres abdominales, hinchazón, pérdida de apetito, pérdida de peso y anemia.
- Síndrome del intestino irritable: es un trastorno que afecta al colon, no provoca daños permanentes y no es causa de enfermedades graves; sin embargo, puede provocar malestar. Los síntomas más comunes son dolores abdominales, calambres, náuseas, diarrea y estreñimiento, a menudo alternados. Se manifiestan sobre todo si sigues una alimentación equivocada o en periodos de fuerte estrés. Por qué esta enfermedad afecta a algunas personas se desconoce por el momento. Según los expertos, podría tratarse de una sensibilidad del colon y del intestino grueso. El sistema inmunitario podría desempeñar un papel importante en todo esto.
- Meteorismo: es la hinchazón abdominal acompañada de flatulencias y dolor local. Se presenta también con ruidos intestinales. Las causas se deben al consumo excesivo de alimentos que provocan gas intestinal, entre ellos la fruta, o a las intolerancias. La mucosa del intestino puede ser particularmente sensible y, por ejemplo, muy susceptible al estrés.


