Dr. Massimo Vetralla
- Biólogo Nutricionista
- Especializado en Farmacología y Nutrición Deportiva
- Especializado en Nutrición Clínica, Alimentación Deportiva, Nutrición para Obesos de tipo I y II
- Investigación en Seguridad Alimentaria y Metabolómica
Nuestro cuerpo es una armonía compleja, y como todas las armonías necesita ritmos y ciclos, marcados por un reloj biológico llamado ritmo circadiano. La ciencia que lo estudia se llama cronobiología.
El ritmo circadiano en cronobiología es un ciclo caracterizado por un periodo de aproximadamente 24 horas en el que se repiten regularmente procesos fisiológicos.
Las variaciones hormonales que ocurren en el arco de las 24 horas se definen circadianas.
Los ritmos circadianos regulan la mayor parte de las funciones de nuestro organismo, como la temperatura corporal, la presión arterial y la producción hormonal.
Primero entre todos, el cortisol, conocido comúnmente como "hormona del estrés", tiene una dinámica finamente regulada en el arco de las 24 horas.
La hormona estimulante del tiroides (TSH) y, en la mujer, la hormona luteinizante (LH) y la prolactina (PRL) tienen el valor pico en la fase nocturna.
La hormona del crecimiento (GH), que regula tanto la fase de desarrollo del individuo, como la que se produce durante toda la vida y está dedicada a la regeneración de los tejidos y al mantenimiento de un metabolismo lipídico eficiente, tiene también en este caso un valor pico en las horas nocturnas, mientras que la testosterona tiene variaciones menos marcadas en el arco de las 24 horas.
La regulación de los ritmos circadianos se produce predominantemente a nivel del sistema nervioso central y, más concretamente, en el hipotálamo, pero puede ser ampliamente influenciada por estímulos externos, primero entre todos la luz solar, que incide en la retina y a través del nervio óptico se comunica con la epífisis regulando de este modo la producción de melatonina, hormona clave en el proceso de sueño-vigilia.
La alteración de los ritmos circadianos puede tener un notable impacto sobre la salud, sobre la regulación de la producción hormonal y del metabolismo energético.
El primer parámetro a tener en cuenta para maximizar la funcionalidad del metabolismo energético a través de la regularización del ciclo circadiano es el sueño, que debe realizarse durante un número de horas suficiente para la completa recuperación de las funcionalidades neuromotoras, pero también en la franja horaria más coherente con las fases de luz-oscuridad diarias y siguiendo además el ciclo natural de revolución terrestre, que comportaría un mayor número de horas de sueño en el periodo invernal.
La desregulación de los ritmos circadianos puede llevar a un desequilibrio en la variación de los niveles de cortisol diarios.
A través de exámenes clínicos como el análisis del cortisol salival es posible detectar desequilibrios en la secreción de esta hormona que, para un correcto nivel de energía y lucidez mental, debería tener el valor pico en las primeras fases del día, para luego decrecer en las horas vespertinas y conciliar la fase de sueño. El desequilibrio de tal dinámica hormonal puede, por ejemplo, producir cansancio crónico y catabolismo de la masa magra.
Otro ejemplo lo da el aumento de los niveles de insulina en los sujetos que no duermen un número de horas suficiente para la recuperación neuromotora, con la consiguiente sensación de cansancio crónico, aumento de la sensación de hambre asociada a variaciones en los niveles de grelina y leptina, así como aumento de la resistencia insulínica también a corto plazo.
La falta de sueño se correlaciona en numerosas investigaciones científicas con la aparición de la diabetes y con la obesidad.
Un parámetro fundamental para estabilizar los ritmos circadianos es la ingesta de las comidas a horarios regulares, que tiene un efecto directo sobre la producción hormonal.
De este concepto se deriva que en un programa de adelgazamiento es fundamental marcar las comidas de manera programada y regular.
La cantidad y la calidad de los alimentos consumidos durante las comidas pueden, sin embargo, variar significativamente la producción de las hormonas dedicadas al metabolismo energético. Por este motivo es necesario tener en cuenta que la regularización de los ciclos circadianos es una pieza importante para la salud y la forma física, pero al margen de un recorrido alimentario personalizado sobre el sujeto individual.
La elección de la ingesta de un determinado alimento o macronutriente en una franja horaria específica debe tener en cuenta aspectos metabólicos, prácticos y emocionales.
En cuanto al primer punto, la mejora de la sensibilidad insulínica y la regularización de los niveles de cortisol son la base de la optimización del metabolismo energético del sujeto, mientras que la practicidad y sostenibilidad del programa alimentario a largo plazo reviste un aspecto fundamental desde el punto de vista laboral y social. El aspecto emocional, más complejo e individual, resulta ser, en cambio, la condición necesaria para que una programación personalizada a largo plazo pueda tener éxito en la mejora de la salud y la vida de cada individuo.
A las personas que son seguidas por nuestro equipo dentro del recorrido EasyNature, no solo se les enseña bien este concepto, sino que se personaliza al extremo, buscando para cada persona el efecto adelgazante o engordante de cada alimento según el horario en el que se consume: esto varía de persona a persona y no puede aprenderse con una dieta basada en calorías o en complementos.
Es un valor enorme porque, alcanzados los resultados deseados, se puede mantener el peso invariado para siempre también gracias a estos conocimientos detallados.
Nuestros Professional están presentes en toda Italia para ofreceros gratuitamente una consulta completa y poneros después en contacto conmigo y con los demás colegas del equipo EasyNature.
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